Cuarto toro: El cuarto de la tarde, primero del hierro de Prieto de la Cal, tuvo movilidad y transmisión, lo que fue aprovechado por Lea Vicens para volver a demostrar su dominio. Los quiebros, especialmente por el pitón derecho, resultaron muy ajustados y fueron premiados con los aplausos de los tendidos. La amazona supo aprovechar las condiciones del astado para firmar una actuación de creciente intensidad, conectando con el público en los momentos de mayor emoción. Esta vez no falló con el rejón de muerte. Oreja

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Primer toro: Abrió plaza la rejoneadora Lea Vicens con el primero de la tarde, un astado de Soto de la Fuente, bien presentado y de buen juego desde los primeros compases con el que llevó la lidia con temple y oficio, firmando varios pares de banderillas al estribo de gran exposición. El fallo con el rejón de muerte terminó por emborronar una faena merecedora del triunfo. Silencio.

Vicens emborrona con el acero una notable faena al primero

Abrió plaza la rejoneadora Lea Vicens con el primero de la tarde, un astado de Soto de la Fuente bien presentado y de buen juego desde los primeros compases. Tras colocar dos rejones de castigo, llevó la lidia con temple y oficio, firmando varios pares de banderillas al estribo de gran exposición que conectaron de inmediato con los tendidos. La rejoneadora terminó por meterse al público en el bolsillo al conducir al toro alrededor del ruedo entre los olés, las palmas y el acompañamiento de la música. Cerró su actuación con las siempre vistosas rosas, poniendo el broche a una labor de mérito. Sin embargo, el fallo con el rejón de muerte terminó por emborronar una faena que, por lo visto durante toda la lidia, bien pudo haber tenido premio con las orejas. Silencio. 

Lea Vicens le corta la oreja al cuarto de Prieto de la Cal tras una faena de dominio y exposición

El cuarto de la tarde, primero del hierro de Prieto de la Cal, correspondió de nuevo a Lea Vicens. La rejoneadora dejó dos rejones de castigo para medir la viveza de un toro con movilidad y transmisión, antes de afrontar un tercio de banderillas en el que volvió a demostrar su dominio. Los quiebros, especialmente por el pitón derecho, resultaron muy ajustados y fueron premiados con los aplausos de los tendidos. La amazona supo aprovechar las condiciones del astado para firmar una actuación de creciente intensidad, conectando con el público en los momentos de mayor emoción. Esta vez no falló con el rejón final, que dejó en todo lo alto, rubricando una labor completa que fue premiada con la primera oreja de la tarde.

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