El segundo fue un toro con el pelaje bragado característico de este hierro. El de Benítez Cubero anduvo justo de fuerza y rápidamente se vino a menos. Lea Vicens acertó clavando con facilidad a lomos de Bético y Aladín. Mató de un rejón de muerte, tras previo pinchazo, y tuvo que usar el descabello. Saludos para la rejoneadora de Nimes.
El quinto de Benítez Cubero fue un animal muy fuerte, de gran envergadura. A Lea Vicens le costó clavarle los rejones de castigo, pasando en falso en repetidas ocasiones. Posteriormente, la amazona nimeña se lució en banderillas a lomos de «Guitarra», «Bético», y «Pantera». Mató de un rejonazo y cortó una oreja.
Aplausos
